martes, 6 de noviembre de 2012

Presentaciones

Si os parece, antes de contar nuestras hazañas os haré una breve presentación de los protagonistas de este blog:

J. Carlos (papá): Intrépido aventurero. Antiguo boina verde. Sin miedo a nada. Le encanta conocer sitios nuevos por error, perderse por ciudades extranjeras y conducir atravesando el país de punta a punta. Adora hacer esnórquel. Principal culpable de que sus hijos sean adictos a ir en coche. Su máxima motivación: viajar. 

María José (mamá): Diccionario abierto. Ansiosa por conocer y descubrir ciudades y parajes nuevos. Sed insaciable de conocimiento. Ornitóloga aficionada. Le encanta el senderismo y matarse a andar si vamos de turismo a una ciudad. Brújula y guía turística de toda la familia. Se agobia si pasa mucho tiempo en casa. Su máxima motivación: viajar.

Ezequiel (mi hermano del alma): Celta empedernido. Rockero desfasado. Extraña afición por buscar palos en todos los sitios que vamos. Adora hacerme creer que estamos perdidos para que cunda el pánico. Capaz de amenizar los viajes largos. Ama la naturaleza, pero le fastidia la playa. Si lo dejas suelto en un bosque es capaz de desaparecer entre la maleza. Su máxima motivación: viajar.

Azahara (una servidora): Llorona y miedica. Odia caminar sin saber a dónde va. Le fastidian las caminatas largas con zapatos incómodos. Enamorada de los viajes en coche. Intento fallido de traductora en viajes internacionales. ¿Ir en coche sin música? No, gracias. Su máxima motivación: viajar. 

Ignoro si la pasión de mis padres por viajar venía de antes o surgió cuando se conocieron, pero está claro que toda la familia tiene un objetivo común: conocer mundo y perderse por lugares lejanos. Poco a poco este cuarteto ha ido descubriendo sitios mágicos, parajes increíbles, ciudades y palacios que te hacen soñar despierto; y todo ello acompañado por una ansiosa búsqueda de saber. No nos limitamos con visitar una ciudad y ver sus monumentos, sino que indagamos sobre sus historias y leyendas más inquietantes. 
Así llevo toda mi vida, hasta ahora. Viajamos y compartimos lo que sabemos de cada una de las localidades que visitamos, todo ello, por supuesto, saboreando en familia cada momento vivido, cada instante, cada sensación producida en el camino. 

Esta es mi familia. Y el mundo entero es nuestra casa, pues no sabemos dónde poner el límite.